La Historia cuenta un conjunto de hechos que ya han pasado, se
aprenden de memoria y sirven para tener cultura general. Todos hemos pensado
eso alguna vez, pero aunque algunos se empeñen, es sólo una verdad a medias.
Antonio Gramsci escribió: Me gusta la historia
porque se ocupa de los hombres vivos,
y todo lo que se refiere, a los hombres, al mayor número posible de hombres, a
todos los hombres del mundo en cuanto se unen entre sí en sociedad, y trabajan
y luchan y se mejoran a sí mismos.
Piensa en esto: cuando algo o
alguien nos gusta nos sentimos atraídos, deseamos conocer, saber qué y cómo es.
No se trata de amar la Historia sino de
conocerla y poderla interpretar. Y eso ya es mucho.
Aunque a veces lo olvidarnos,
nosotros también seremos pasado para
generaciones futuras, y lo poco o mucho que hagamos en nuestra vida no
querremos que se ignore o archive en un museo.
Volvamos al principio. La
Historia no es un cuento o una narración que debas memorizar. La Historia no
existe hasta que las personas la construyen, la interpretan y le dan un
sentido. En realidad, construir un hecho es resolver un problema. Por ejemplo, la
cuestión no es ¿qué pasó en España en
1931?, sino ¿desde cuándo pueden
votar las mujeres en España, por qué no podían hacerlo antes y por qué pudieron
entonces? Pueden votar desde 1931, durante la Segunda República. No podían
hacerlo antes porque se consideraba que eran inferiores, y lo hicieron entonces
por las presiones y demandas de cientos de mujeres conscientes sobre los
partidos políticos. Esto es un ejemplo de lo que debemos comprender y recordar.
La
Historia tampoco nos cuenta solo cosas que ya han pasado, sino que están
pasando. Es como empezar a ver una película por la mitad: si no conozco el
principio no entenderé lo que está pasando ahora y mucho menos entenderé lo
que pasará después.
Aunque te parezca lo
contrario, e! pasado no se conserva congelado como los mamuts en los
hielos del Norte. El pasado no está muerto: quienes mueren son las personas,
pero no sus ideas, sus sueños o sus esperanzas. Los antiguos egipcios, griegos
o romanos, los hombres y mujeres del Renacimiento o de la Ilustración,
pertenecen al pasado como nos ocurrirá a nosotros también dentro de algunos
años, pero lo que estas gentes fueron, lo que pensaron e hicieron forma parte
de lo que somos, A menudo rechazamos esta o aquella acción porque, según la
sociedad en que vivimos, son aceptables o no, y si son aceptables es porque la
sociedad las recibió así de generaciones anteriores. Como ves, el pasado
influye en nuestra vida continuamente, no es un recuerdo, sino una realidad
viva. Y si lo ignoro, sí no conozco el pasado, no entenderé el mundo que me
rodea. La incomprensión del presente nace de la ignorancia del pasado.
Pero el pasado no obliga. Por
suerte, no nos dice lo que debemos hacer en cada momento. La Historia no es un
maestro que juzga categóricamente lo que está bien y lo que está mal. Lo que
hagamos en nuestra vida, lo que la sociedad llegue a ser es cosa nuestra. Todos
conocemos a gente que piensa que lo bueno es lo que siempre ha sido así, lo que la sociedad acepta, y lo nuevo, lo insólito, lo que se sale de lo común es algo
anormal que hay que rechazar. Lo que no nos explican es por qué las cosas son
como se aceptan y no de otra manera. La historia nos enseña que lo que hoy se
supone que es verdad, mañana puede serlo a medias o no serlo.
¿Te has parado a pensar lo
difícil que es saber dónde empieza el presente y dónde acaba el pasado? Todo se
crea en el tiempo. Vas a estudiar hechos que ocurrieron antes de que todos
nosotros naciéramos. Las consecuencias son nuestro presente.
Por último, la Historia no
sirve sólo para poseer cultura general,
sino, sobre todo, para conocer y comprender la realidad. La cultura no se
consigue simplemente estudiando o leyendo, también hay que escuchar a los
demás, dialogar con personas que piensan y viven de forma diferente a nosotros.
Personas alejadas de nosotros en el tiempo y en el espacio con una sociedad y
una cultura distintas que no es posible juzgar y mucho menos sobre la base de
los valores de nuestra cultura, en un espacio que probablemente no conozcas,
pero que debemos entender porque la vida de cada pueblo está unida al lugar
donde se produce.
La Historia tiene que dar
respuesta válida a los problemas de hoy: explicar las razones de la pobreza,
el hambre ,y el paro, ayudarnos a luchar
contra la degradación de la naturaleza y el racismo, enseñarnos a valorar y
cuidar nuestro patrimonio artístico y cultural, a aprender practicando una
serie de procedimientos, a querer saber y comprender, a analizar y criticar comportamientos
de otras personas, demostramos que las cosas no ocurren por casualidad ni son
inevitables; sino que todo tiene sus causas. Enseñarnos a ser solidarios y
saber que un éxito mío es un éxito de todos, porque los pueblos y las
sociedades se componen de personas; enseñarnos un vocabulario racional y operativo
que nos permita comunicarnos más y mejor, y darnos un conocimiento claro de qué
y cómo somos, porque sólo así podremos ser libres.
La Historia es el estudio
científico de las actividades y creaciones de los hombres en su época y en
sociedades muy variadas. En cuanto que personas, nos enseña a pensar, sentir y
actuar; en cuanto que miembros de un grupo, nos aporta autonomía y nos inserta
en nuestra comunidad. La Historia ha de afrontar la realidad con mirada crítica
para transformar nuestro presente en algo mejor.
Esteban
Álvarez. Historia y Ciencias Sociales.
Ed McGraw Hill.1995
¿PARA QUÉ SIRVE LA HISTORIA? PDFhttps://drive.google.com/file/d/0B3_-9zhUCKVpeGJDQXZ3dDhNcm8/view?usp=sharing
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